Uruguay avanza en investigación de formulación de vacunas eficaces contra leptospirosis

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“Es un ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien si uno quiere, si hay estrategias y definiciones claras, articulación y buen uso de los recursos públicos y privados”, definió Benech en la presentación de los avances del proyecto “Creación y caracterización de un banco de cepas de Leptospira spp. aisladas de casos de leptospirosis bovina en Uruguay”.



Las instituciones integrantes del estudio, que lleva dos años de investigación, son la plataforma de salud animal de Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA), la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, la red de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) Miguel C. Rubino y el Instituto Pasteur de Montevideo.



La leptospirosis es una enfermedad transmisible que afecta a animales y seres humanos causada por las especies patógenas del género Leptospira interrogans, que se encuentran en aguas dulces contaminadas por la orina de animales. La infección ocurre en clima cálido y afecta a los humanos y a un amplio rango de animales, incluidos mamíferos, aves, anfibios, y reptiles.



En bovinos, la afección aguda de terneros causa septicemia y alta mortalidad, y en vacas produe abortos, nacimiento de crías débiles, mastitis y agalactia.



Según los datos informados en la conferencia de este miércoles, entre 15 % y 20 % de los animales investigados en Uruguay contiene la patogenia en su orina.



En tanto, la incidencia en la población nacional es de 16 casos cada 100.000 habitantes. Los especialistas advierten que se encontraron en Uruguay cepas que no están incluidas en la vacuna existente.



En los casos declarados se deben usar antibióticos para curar la enfermedad tanto en animales como humanos. Hay, por otro lado, vacunas disponibles para el control preventivo en animales que conllevan a la protección indirecta para el hombre, principalmente a trabajadores rurales, de frigoríficos o de tambos.



Benech indicó que la variabilidad antigénica del género resulta en una gran diversidad de cepas variantes (serovares) que imponen un desafío en la formulación de vacunas eficaces que se elaboran con bacterias inactivas.



Para proveer protección, esa vacunas tienen que incluir serovares que se correspondan con las cepas que efectivamente circulan en el territorio.



“El tratamiento en humanos responde bien con antibióticos, pero si no es diagnosticada y tratada adecuadamente puede llegar a ser mortal”, acotó.



Complementariamente, según recordó, se formaron recursos humanos en áreas anexas en veterinaria, integrando las enfermedades infecciosas de grandes animales, las microbiologías, la biología molecular y genómica, inmunología y el desarrollo moderno de vacunas.



Puntualmente, se transfirió tecnología desde el Instituto Pasteur de París a técnicos y profesionales de Uruguay y se brindó entrenamiento teórico-práctico con especialistas en la Universidad de Massey, de Nueva Zelanda.



Además se montó un laboratorio de nivel de bioseguriodad entre el INIA y el Pasteur y se avanzó en técnicas moleculares modernas para identificar la enfermedad, las cuales se transfirieron al Dilave para usarse en diagnóstico.  


Fuente: MGAP - PRESIDENCIA

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