Ritual de belleza antes del sol en verano

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Cuando llegan las vacaciones estivales surge uno de los grandes dilemas en cuestiones de beauty: la exposición de la piel del rostro a la acción solar. Bien es cierto el uso de un protector específico para cada tipo de tonalidad, contabilizar los minutos de exposición y comer determinados alimentos que favorecen la captación de la Vitamina C resultan determinates para conseguir un bronceado saludable; pero la clave reside en la prepración previa que debemos llevar a cabo unos días antes de acudir a nuestro retiro vacacional.




Y si hablamos de preparación, la limpieza facial intensiva se convierte en la verdadera protagonista del ritual. Exfoliar, acabar con las impurezas e hidratar convenientemente son los tres pasos a seguir, ya que los problemas cutáneos más frecuentes –como el acné, los puntos negros y las irritaciones– pueden ver duplicadas sus consecuencias bajo el influjo de los rayos solares. Existen muchas leyendas urbanas acerca de la capacidad del sol para acabar con este tipo imperfecciones, pero lo cierto es que solo agrava los problemas de la piel si no han sido tratados previamente.


El tipo de piel resulta decisivo a la hora de configurar una buena preparación. Cuando se trata de una tez pálida, sensible y no apta para largas jornadas de exposición al sol, el ritual requiere de hidratantes para pieles sensibles y exfoliantes poco agresivas. Si en cambio, contamos contamos con un tono bronceado que capta rápidamente la acción solar, entonces la limpieza ha de ser intensiva –con exfoliantes de mayor granulado–. Por supuesto el tipo de imperfecciones también modifica sustancialmente la elección de los productos, así que la empresa a la que nos enfrentamos requiere de un mayor número de decisiones de las que incialmente pensábamos.